domingo, 27 de diciembre de 2015

5:05 A.M.

A pesar de todo, el daño y el trauma me di cuenta que no te quería, que nunca te quise. Que fui una niña tonta e ilusa, que en realidad estaba enamorada del amor, de la idea errónea de una relación. No de ti. Que me encerré en una burbuja donde el amor todo lo podía, hasta cambiar los defectos y el pasado. 
Y tal vez si, tenía dentro de mí esa pequeña, minúscula esperanza de un día reencontrarnos. Mirarnos fijamente para que te dieras cuenta. Y dijeras que sí, que en verdad yo era el amor de tu vida. Después me di cuenta que tenía esa esperanza para así poder verte fijamente y por fin mandarte a la chingada. Decirte que no, que definitivamente no eras el amor de mi vida y que nunca lo fuiste. Que encontré no a alguien mejor, si no a alguien que si lo vale. Alguien que definitivamente no eres tú. 

viernes, 4 de diciembre de 2015

Letter to myself after trying to kill myself

You have to believe that there are still places to go to, sites to know, people to meet, moments to live, movies to watch and books to read. You have to believe that there are still people who will care about you and will do what ever it takes for you to be okay. 
But you as well have to believe that you will be fine and that you will be alone some times and that that is okay too. You have to believe that the pain will go away, eventually, that depression will not always win. You have to believe that there are still people to trust, series to watch, surprises to find and new songs to obsess about, battles to win but also to lose. 
You have to believe that things will get better, they will always get better. You have to believe that it's okay to be heartbroken, to cry but that you must eventually get up and get over it, over them. You have to believe that event though someone broke their promises and left you alone that doesn't mean that everyone else will. You have to believe that love does exist, that happiness will find a way. 
You have to believe that there's someone out there, someone who wishes to meet someone JUST like you. Someone whose heart is also torn apart, whose pieces need to be put back together. Someone who will understand everything you've been through.
You have to believe there's still forgiveness. That all your mistakes will lead you somewhere better. That it's always darkest before the dawn. The better things are yet to come. You have to believe in the power of yourself.
So please, please stay here, be alive, don't kill yourself because there are just so many things worth living for and worth waiting for and worth wishing for,  for you not to be alive. Even though now it seems like the end, you have to believe that it will get better, because it will always get better.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Lo último de ti

“Si hubiera sabido que era la última vez que nos veríamos, te hubiera abrazado más fuerte.” 

Si hubiera sabido que era nuestro último beso, no te hubiera dejado ir hasta morir en tus labios. Si hubiera sabido que era el último ‘Te amo’, lo hubiera extendido para siempre. O si hubiera sabido que era la última vez que dormíamos juntos, no me hubiera levantado de tu cama jamás. Y tal vez esa es la razón por la que todavía, en momentos efímeros, me sigues doliendo. Porque el último buen momento es solo un recuerdo borroso. Un recuerdo que se ha ido difuminando con el pasar de los meses. Es algo que jamás guardé, que no atesoré a su momento. Porque jamás pasó por mi mente que fuera el último todo, que la próxima vez que te viera serías diferente… frío, distante. Y a veces, en momentos efímeros también pienso que si hubiera sabido cómo iba a terminar todo, preferiría que jamás hubiera comenzado. Hubiera, hubiera, hubiera… pero el hubiera no existe. Sólo queda el presente, atravesar el dolor que me queda en cada pedazo de mi alma. Un dolor que, contrario a lo que pensaba, ha disminuido con el tiempo. Se ha desvanecido como los recuerdos que tuvimos juntos. Sin embargo, en ocasiones el dolor es tan grande que no puedo ponerlo en palabras. Que se ahoga en mi pecho intentando salir y cuando por fin va a logarlo, se queda como un nudo en mi garganta y un mar en mis ojos. El dolor que me causa pesadillas todavía algunas noches. Un dolor que a veces temo que jamás se irá. Que se quedará y se convertirá parte de mi. Que me va a atormentar cada vez que vuelva a escuchar un ‘te amo’. O un dolor que a veces no recuerdo, que olvido a propósito pero que a la vez, tengo muy presente. Contradictorio, irreverente, a veces fugaz y a veces sedimentado. Un dolor que se ha convertido en un vaivén constante, como si fuera una ola en el mar y mi corazón la arena en la playa. El dolor que espero, un día, en un momento fugaz, desaparezca por siempre.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Pensamientos después de una ruptura


Lloré cuando me dijiste que no estabas seguro de qué sentías por mi. Lloré cada vez que dijiste que no querías estar con alguien como yo. Lloré cada vez que dijiste que no te importaba. Lloré cuando me dejaste en mi peor momento. Y lloré cuando me dejaste para siempre. Pero después de ese lunes amargo, no he llorado otra vez. No por ti. Porque lo mejor que me pudo haber pasado, es que te hayas ido de mi vida. Porque dejó de haber una nube gris encima de mi todo el tiempo. Dejé de sentir la presión de tener que ser perfecta y esforzarme constantemente para alguien que no lo apreciaba. Por fin siento que puedo respirar, que soy libre, que nadie está sobre mi esperando que cometa un error para juzgarme. Ya nadie me dice qué hacer o cómo, cuándo y porqué hacerlo. Y estoy más feliz que nunca, enamorándome de alguien más; Yo.

martes, 17 de noviembre de 2015

Nightmares

I still have nightmares about you. It's been six months but sometimes somehow you manage to get into my subconscious and on my nerves. The nightmares were always the same, but this time... This time they were something completely different. We were no longer together, since the beginning of it. Unlike all my other nightmares about you where the frightening part was you leaving me. But in this one, we were no longer and I was still frightened. I was scared of seeing you. It was all about that. I'm still trying to understand it, understand why I was scared. And maybe it is all about real life. Maybe it's because I will never stop feeling something for you. I will not love you forever, because I don't love you anymore. But maybe you will be something I will always remember. Because you changed me, I gave you all of me and I got back nothing. And how I wish I never gave anything to you. But I did. I gave it all and it wasn't worth it. Maybe that's what my nightmares are all about... Loosing myself, not you. Because I know if and every time I see you again, I see the part of me I'm missing. The one I gave you and how I wish I could get it back, not you. 

domingo, 8 de noviembre de 2015

How to save a life

How to save a life es el nombre de una canción que todos conocemos. (Y si no la conoces, shame on you) (Broma) (No pero en serio, escúchenla si no lo han hecho) Y jamás me había pasado o más bien pensaba que jamás me había pasado algo como esta canción. Este año he perdido a tantas personas. Diría que unas me han dolido más que otras, pero creo que le haría injusticia. Sea cual sea la situación, perder un amigo es de las situaciones más difíciles que la vida nos hace enfrentar. Pero es parte de ésta. Perder un amigo nos hace aprender, crecer, valorar. Perder un amigo nos cambia, nos da una perspectiva diferente. También podría decir que no los extraño, podría ser orgullosa y asegurar que no me importa ya. Pero estaría mintiendo y de nada sirve intentar engañarme a mi misma. Sin embargo puedo asegurar, después de que ha pasado tiempo y viendo las cosas frías y a distancia, que era necesario. Tenía que aprender y madurar. Comprender que no todo es para siempre, que las promesas no se cumplen y que las mejores amigas también se van. Muchas veces es necesario dejar a quién considerabas indispensable porque te está haciendo daño. Y no hablo de considerar indispensable a alguien en una forma romántica. También a los amigos se les puede ver así, se puede creer que sin ellos la vida sería diferente. Y sí, si lo es. Pero hay amistades que dañan más de lo que reparan, que desgastan y que hasta a veces consumen. Si algo he aprendido en los últimos meses, es que no se puede vivir para los demás. No se puede vivir queriendo complacer a todos, aún cuando son las personas que más se quiere. Porque al hacer esto, dejamos de vivir para nosotros, permitimos que alguien más nos imponga. Y podría parecer que soy una persona voluble, por querer complacer a las personas que quiero, pero no es así. Tengo la tendencia de querer hacer feliz a las personas que me rodean y constantemente confundo esto, con el hecho de vivir para ellas. Y de verdad, DE VERDAD es pésimo confundir estas cosas, cuyas línea a menudo se difuminan. Es pésimo porque en el momento que uno decide dejar de hacer las cosas por las personas a las que se quería ‘hacer feliz’, éstas lo toman como un insulto. Se sienten ofendidas, agredidas. Porque estuvieron tanto tiempo acostumbradas a dominar, que al momento de no permitírselos, se sienten ultrajados, despojados de una de sus cualidades. Y supongo que así pasa, que no solo a mi me ha ocurrido. Simplemente hay personas que así son, está en su carácter el querer dominar a los demás. Y también siempre habrá personas que cedan y personas que se alejen. Por mi parte, me he cansado de ceder. Creo que es tiempo que a la única persona que me preocupe por hacer feliz sea únicamente yo.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Casi medio año


Es raro el sentimiento de ya no recordar cómo se sentían tus besos, como se me aceleraba el corazón cuando tus labios se acercaban a los míos. Ya no recordar cómo sentía escalofríos cada que las yemas de tus dedos rozaban mis mejillas, mis brazos o acomodaban mi cabello. Como se sentía quedarnos dormidos viendo programas tontos y aburridos, tu desesperación al tratar de enseñarme americano o estadística. El nudo que se formaba en mi estómago cuando te enojabas por cosas tan bobas y vanas. Ya no recuerdo tu voz, ni tu risa. Tus gritos tampoco. No recuerdo cómo era tomar tu mano, acariciarte o como se sentía tu cabello entre mis dedos. Tampoco la emoción de tus llamadas, las ansias de esperarte, como sentía que mi corazón iba a explotar cada que decías "te amo". Nuestros domingos de café o sábados de cena. Ya no siento la aspereza en mis manos después de pasear a nuestra perra por las calles. Ver a tus ojos y saber que todo estaba en calma, las cenas con tus padres o tus discusiones con tu hermano. Ya no me acuerdo de lo bonito. Todos esos sentimientos cambiaron, se difuminaron poco a poco hasta desvanecerse. Se convirtieron en el dolor y la desesperación después de tu adiós. En la traición de tu silencio, en el engaño. En las miradas frías al reencontrarnos. Las palabras congeladas que se quedaron sin decir y las feas que no eran necesarias. Se convirtieron, como tú, en lo que se prometió que no sería. En promesas rotas, vacías. En la persona que en realidad eres. Pero también en la felicidad, en la plenitud de saber que no quedó en mí. En la libertad y en el respiro de un aire nuevo. En la persona que soy ahora, a pesar de ti.