martes, 22 de marzo de 2016

Jacarandas

Las jacarandas están floreciendo como cada Marzo y me doy cuenta que ya pasó un año. Un año desde la última vez que sentí amor por ti. Un año de cuando te hacía manejar más lento para escuchar las jacarandas crujir cuando las llantas pasaban sobre ellas. Pero poco menos de un año desde que nos dijimos adiós. 
Es extraño como pasa el tiempo. Hay días que son largos, eternos y parecen no tener fin. Y hay días que apenas y puedo recordar porque fueron tan rápidos, tan efímeros que se esfumaron. 
A veces siento que fue ayer cuando todo cambió y en otras ocasiones siento que fue hace un siglo. Sin embargo, en todos los casos siento la misma felicidad de que todo haya cambiado. La misma libertad de que te hayas ido.
Hay días que me cuesta olvidar tantas cosas que vivimos y hay días que ni siquiera me acuerdo de tu existencia. Pero creo que las jacarandas siempre me recordarán a ti, a nosotros, a las veces en que sentí que me querías, las veces que sentí que sentías algo en absoluto. Es extraño que después de tantas cosas que vivimos juntos, justo la cosa que más disfrutaba antes de conocerte, sea la que me recuerde a ti. Pero así es la vida, irónica, irreverente. Lo que menos esperaba es lo en lo que más te recuerdo y lo que más esperaba, es en lo que menos. 


lunes, 15 de febrero de 2016

15.02.16 2:45AM

Te extraño. Sí, a veces, todavía, en momentos efímeros, en silencio en mi cuarto, te extraño. Extraño tu risa, tus enormes ojos y aún más enormes pestañas que los escondían. Extraño tus dedos haciendo círculos en mi espalda, el ritmo de tu corazón retumbando en mis oídos cuando me abrazabas. Extraño la sensación de hormigueo que sentía subir desde mi estómago hasta mis mejillas cada que me veías a los ojos diciendo ‘Te quiero… Te amo’. Extraño todas esas cosas que ahora sé eran mentira. 
Pero, si te lo preguntas todavía en ocaciones, cuando tu mente deambula y tus pensamientos casi indeseadamente llegan a mi, a lo que un día fue ‘nosotros’ (si es que un día existió tal afirmación); no, ya no te quiero de vuelta. Nunca te quise de vuelta. No después de la primera vez que me dejaste, mucho menos después de la tercera, quinta, novena y por fin la última. 
Viendo la situación desde fuera, como logro hacerlo ahora después de tanto tiempo, que a la vez parece tan poco, nunca te quise de vuelta. Te acepté, sin querer, porque pensé que tú me necesitabas. Y aunque lo niegues, sé que así fue. Necesitabas alguien que levantara tu ego, que llevara tu carga, que te hiciera sentirte mejor persona, porque no lo eres. Querías desesperadamente que alguien te diera el amor que tanto te hace falta, porque después de tanto tiempo sé y aprendí que por más que presumas, no te quieres, no te aceptas así como eres. Por eso me buscaste a mi, alguien que entrega su corazón totalmente casi sin pedir nada a cambio. Por eso regresabas a mi, tras cada pelea. Por eso no me dejabas ir, argumentando que yo te necesitaba y manipulándome para creer que era así. Por eso me tomaste a mi y a ella… y también a la otra. Y Dios sabrá a cuantas más. Porque necesitabas recibir cuánto amor y admiración fueran posibles.
Sin embargo, ahora después de tanto puedo darme cuenta que aunque yo también estuve mal por dejarte tratarme así, como algo superfluo. Tú estuviste peor. Yo entendí, después de varios golpes contra la pared que el amor viene desde dentro, que solo yo puedo quererme lo suficiente para no necesitar a nadie más. Pero tú… tú sigues viviendo en tu fantasía de macho, del todas mías. Sigues en ese mundo donde tú eres el sol y todas las mujeres giran a tu alrededor, desviviéndose por estar un día junto a ti. Y ni como negar que un día fui una de esas ilusas. 
Tampoco puedo negar que hay días que te recuerdo con… ¿afecto? ¿cariño? Honestamente no sé que palabra usar para ese sentimiento extraño que me genera tu recuerdo. No te odio, no, eso sería otorgarte demasiada importancia la cuál ya no mereces. No puedo negar que sí fuiste importante. Lo fuiste todo en su momento. Fuiste mi sol, mi luna, mis estrellas. Por ti hice cosas que no haría jamás por nadie, dejé cosas que no debía, cambié cosas que tampoco debí. Por ti hice lo inimaginable. Qué lástima darme cuenta que estuvo mal.
Sin embargo, no te odio. No te estimo tampoco. Ni te guardo rencor, de nada sirve porque lo hecho, hecho está. Lo que sí siento todavía, en ocaciones, es una inmensa tristeza y una gran decepción, porque descubrí que estaba equivocada. Que el amor no es como lo pintan, que existe la traición y que siempre viene de quien menos lo esperas. Aprendí tanto gracias y a pesar de ti. Ahora sé que siempre existirá una mentira, sé que no se debe entregar todo desde el primer día. Ahora sé guardarme mis sentimientos, mis pensamientos, mis inquietudes e inseguridades. 
Y en cierta forma te agradezco, porque si no me hubieras mentido, si no me hubieras traicionado, tal vez seguiría siendo la misma niña ingenua que era hace 3 años. La niña que pensaba que ‘el amor todo lo puede’. 
Pero ya no. Ahora sé que la fidelidad es lo más importante, que una vez que se pierde la confianza no hay poder humano que pueda recuperarla. Ahora sé qué señales buscar para descubrir un engaño.
Hay y siempre habrá cosas, lugares e incluso personas que me recuerden a ti. Todavía hay canciones que no quiero escuchar y cosas que prefiero no oler, para evadir el disgusto del recuerdo. Y me alegra que cada vez, cada día que pasa, parezco olvidar más. Como si la demencia senil se apoderara de mis recuerdos siendo cada vez más degenerativa.


Te extraño, sí lo hago. Pero ahora creo que no es a ti en sí a quién extraño, si no a la sensación que me dabas, al sentimiento falso de felicidad que en su momento era tan tangible y tan real. Extraño las cosas que sé que un día me hicieron feliz y que ahora me causan un sentimiento desagradable. Pero no a ti como persona. Menos a nosotros porque ahora que lo veo, nunca existió tal afirmación.

lunes, 8 de febrero de 2016

Some things are just hard to let go of...



It's been really a long time since I broke up and found out I was been cheated on. And still, time changes nothing. It doesn't change the fact that I was blind for so long, two years and a half to be exact. It doesn't change the way I feel about it at all. It does change how I react to it, I don't think about it all the time now like I used to before. But still, sometimes it comes up again from the back of my mind.
The thing I don't really understand is how it happened in the first place. How was I so blind? How I did not realise what was happening? 
At first I thought it was all my fault, as it usually happens when your parter cheats on you. But sometimes this haunts me, sometimes I still think it was my fault. For being so naive, so forgiving. I can even recall me saying, to him I may clarify, that I loved him so much I would even forgive him if he cheated on me.
Of course now I can see how dumb I was. But I wonder, over and over sometimes, if that was the whole reason why he did it. If I, unwillingly and not knowing, gave him 'permission' to cheat.
I can't help but feel somehow guilty every now and then. Also because I shut down everyone who tried to told me about it. Because now, apparently EVERYONE knew about it. Except for me, of course.
I've got all these questions that sometimes don't let me sleep at night. I wonder what was he thinking, I wonder if I was an idiot and most of all I wonder if I actually knew it unconsciously and choose to ignore it.
But most of all, what has left me ... traumatized? (If that really the way I feel at all) is that I can't imagine, I can't even bare the thought of how is it possible to know that someone loves you with all their heart, all their strength, with all they fucking are; and still you choose to deceive them. Still, knowing that person would do ANYTHING for you, you choose to cheat, to hurt them in the deepest of their souls. 
How can you cheat, over and over and over again. And lie every time the other person gets suspicious about it. How can you deny it so many times you make your partner begin to think they're overreacting, they're crazy, insane even. How in the world is it possible for you to cheat and then right after that come home to your partner, look them right in the eyes, SEE HOW MUCH THEY LOVE YOU, tell them you love them and not feel guilty at all. I will never be able to explain that to myself, nor will I be able to understand it. I think if you're able to do that, you have no heart, no soul, no conscience and no feelings at all. I'm not sorry at all to say that doing these automatically makes you the lowest kind of human possible. Maybe not even human at all.

domingo, 27 de diciembre de 2015

5:05 A.M.

A pesar de todo, el daño y el trauma me di cuenta que no te quería, que nunca te quise. Que fui una niña tonta e ilusa, que en realidad estaba enamorada del amor, de la idea errónea de una relación. No de ti. Que me encerré en una burbuja donde el amor todo lo podía, hasta cambiar los defectos y el pasado. 
Y tal vez si, tenía dentro de mí esa pequeña, minúscula esperanza de un día reencontrarnos. Mirarnos fijamente para que te dieras cuenta. Y dijeras que sí, que en verdad yo era el amor de tu vida. Después me di cuenta que tenía esa esperanza para así poder verte fijamente y por fin mandarte a la chingada. Decirte que no, que definitivamente no eras el amor de mi vida y que nunca lo fuiste. Que encontré no a alguien mejor, si no a alguien que si lo vale. Alguien que definitivamente no eres tú. 

viernes, 4 de diciembre de 2015

Letter to myself after trying to kill myself

You have to believe that there are still places to go to, sites to know, people to meet, moments to live, movies to watch and books to read. You have to believe that there are still people who will care about you and will do what ever it takes for you to be okay. 
But you as well have to believe that you will be fine and that you will be alone some times and that that is okay too. You have to believe that the pain will go away, eventually, that depression will not always win. You have to believe that there are still people to trust, series to watch, surprises to find and new songs to obsess about, battles to win but also to lose. 
You have to believe that things will get better, they will always get better. You have to believe that it's okay to be heartbroken, to cry but that you must eventually get up and get over it, over them. You have to believe that event though someone broke their promises and left you alone that doesn't mean that everyone else will. You have to believe that love does exist, that happiness will find a way. 
You have to believe that there's someone out there, someone who wishes to meet someone JUST like you. Someone whose heart is also torn apart, whose pieces need to be put back together. Someone who will understand everything you've been through.
You have to believe there's still forgiveness. That all your mistakes will lead you somewhere better. That it's always darkest before the dawn. The better things are yet to come. You have to believe in the power of yourself.
So please, please stay here, be alive, don't kill yourself because there are just so many things worth living for and worth waiting for and worth wishing for,  for you not to be alive. Even though now it seems like the end, you have to believe that it will get better, because it will always get better.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Lo último de ti

“Si hubiera sabido que era la última vez que nos veríamos, te hubiera abrazado más fuerte.” 

Si hubiera sabido que era nuestro último beso, no te hubiera dejado ir hasta morir en tus labios. Si hubiera sabido que era el último ‘Te amo’, lo hubiera extendido para siempre. O si hubiera sabido que era la última vez que dormíamos juntos, no me hubiera levantado de tu cama jamás. Y tal vez esa es la razón por la que todavía, en momentos efímeros, me sigues doliendo. Porque el último buen momento es solo un recuerdo borroso. Un recuerdo que se ha ido difuminando con el pasar de los meses. Es algo que jamás guardé, que no atesoré a su momento. Porque jamás pasó por mi mente que fuera el último todo, que la próxima vez que te viera serías diferente… frío, distante. Y a veces, en momentos efímeros también pienso que si hubiera sabido cómo iba a terminar todo, preferiría que jamás hubiera comenzado. Hubiera, hubiera, hubiera… pero el hubiera no existe. Sólo queda el presente, atravesar el dolor que me queda en cada pedazo de mi alma. Un dolor que, contrario a lo que pensaba, ha disminuido con el tiempo. Se ha desvanecido como los recuerdos que tuvimos juntos. Sin embargo, en ocasiones el dolor es tan grande que no puedo ponerlo en palabras. Que se ahoga en mi pecho intentando salir y cuando por fin va a logarlo, se queda como un nudo en mi garganta y un mar en mis ojos. El dolor que me causa pesadillas todavía algunas noches. Un dolor que a veces temo que jamás se irá. Que se quedará y se convertirá parte de mi. Que me va a atormentar cada vez que vuelva a escuchar un ‘te amo’. O un dolor que a veces no recuerdo, que olvido a propósito pero que a la vez, tengo muy presente. Contradictorio, irreverente, a veces fugaz y a veces sedimentado. Un dolor que se ha convertido en un vaivén constante, como si fuera una ola en el mar y mi corazón la arena en la playa. El dolor que espero, un día, en un momento fugaz, desaparezca por siempre.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Pensamientos después de una ruptura


Lloré cuando me dijiste que no estabas seguro de qué sentías por mi. Lloré cada vez que dijiste que no querías estar con alguien como yo. Lloré cada vez que dijiste que no te importaba. Lloré cuando me dejaste en mi peor momento. Y lloré cuando me dejaste para siempre. Pero después de ese lunes amargo, no he llorado otra vez. No por ti. Porque lo mejor que me pudo haber pasado, es que te hayas ido de mi vida. Porque dejó de haber una nube gris encima de mi todo el tiempo. Dejé de sentir la presión de tener que ser perfecta y esforzarme constantemente para alguien que no lo apreciaba. Por fin siento que puedo respirar, que soy libre, que nadie está sobre mi esperando que cometa un error para juzgarme. Ya nadie me dice qué hacer o cómo, cuándo y porqué hacerlo. Y estoy más feliz que nunca, enamorándome de alguien más; Yo.