A pesar de todo, el daño y el trauma me di cuenta que no te quería, que nunca te quise. Que fui una niña tonta e ilusa, que en realidad estaba enamorada del amor, de la idea errónea de una relación. No de ti. Que me encerré en una burbuja donde el amor todo lo podía, hasta cambiar los defectos y el pasado.
Y tal vez si, tenía dentro de mí esa pequeña, minúscula esperanza de un día reencontrarnos. Mirarnos fijamente para que te dieras cuenta. Y dijeras que sí, que en verdad yo era el amor de tu vida. Después me di cuenta que tenía esa esperanza para así poder verte fijamente y por fin mandarte a la chingada. Decirte que no, que definitivamente no eras el amor de mi vida y que nunca lo fuiste. Que encontré no a alguien mejor, si no a alguien que si lo vale. Alguien que definitivamente no eres tú.
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